“A veces había que caminar dos, tres o cinco cuadras para encontrar un teléfono y pasar la información”

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El periodista Dante Zavatarelli y Martin Furci. Foto: AM

 El hombre de los “200” moños recibió a AM en su hogar de la calle Salta entre Constitución y Cochabamba.

¿Cómo empezó en el periodismo?
Empecé bastante chico, cuando estaba cursando cuarto año del secundario, gracias a mi padre, que era periodista, y trabajaba en la vieja edición de la Oral Deportiva. El me conectó con Alfredo Curcu y empecé como cronista en las canchas, pasando la información. No siento nostalgia para nada, lo único que lamento es no tener ahora esa edad con la que empecé. En aquellas canchas, a veces había que caminar dos, tres o cinco cuadras para encontrar un teléfono y pasar la información.
 
¿Dónde trabajaba?
En ese entonces trabajaba para Radio Antártica, porque Alfredo trabajaba ahí y nos turnábamos con el de Rivadavia y el de Mitre, que éramos los únicos tres que cubríamos los partidos, para pasar la información. Si no hacíamos eso, cuando íbamos a pasar un gol, cuando volvíamos el partido ya había cambiado. En el ´60 empecé en Rivadavia, recorrí todo el espinel, desde buscar un cable a hacer micrófono, entrevistas, vestuarios, comentarista en Primera A, hasta que llegué a ser comentarista de Muñoz (José María)
 
¿Quién fue su modelo de periodista?
Aprendí mucho de muchos. Ahora hay escuelas de periodismo pero cuando empecé, no había ese tipo de escuelas, nos teníamos que hacer un poco imitando y otro poco por obligación de la empresa donde se trabajaba. Se aprendía en el día a día, hablando con los técnicos, yendo a los entrenamientos, de todo un poco porque no teníamos una base teórica como tienen hoy los pibes que estudian periodismo. Y obviamente conté con la gran ayuda de mi viejo.
 
¿Periodismo de antes o periodismo de ahora?
Periodismo de ahora. La dicotomía de fútbol de antes y fútbol de ahora, periodismo de antes y periodismo de ahora, es como mezclar el agua y el aceite, es imposible. La sociedad en la cual desarrollé la mayor cantidad de tiempo el periodismo, no tiene nada que ver con la de ahora y aparte, los valores eran distintos. Hoy, si alguien quisiera hacer periodismo como hacíamos nosotros en aquel momento, se quedarían en el camino porque hoy tenés el celular y una cantidad de avances tecnológicos increíbles. Antes había un modelo de periodista que si hoy no se amolda, no puede hacer progresar.  
 
¿Usted cómo se relacionó con avance tecnológico?
No soy de la generación de la tecnología pero me la rebusco. Aunque trabajo mucho con la computadora, con las nuevas redes sociales que están de moda (Facebook y Twitter) no creo tener la necesidad de tenerlas ya. Si bien no soy muy conocido, hay mucha gente que puede estar interesada en hablar conmigo y me pasaría 24 horas hablando y mandando mensajes. Por esa simple razón no uso ese tipo de redes.
 
 
¿Considera que los periodistas deportivos de hoy saben de fútbol o son pura sanata?
Hay muchos muchachos que salen muy bien por radio y por televisión pero de fútbol no entienden nada. Entienden lo que puede entender cualquier hincha de fútbol que va a la tribuna. Hay periodistas que sí entienden de fútbol como Macaya Márquez, que ha sido competencia mía. Enrique es un tipo que tiene conceptos y entiende de lo que habla. Muchos hablan pero los conceptos, las tácticas, la estrategia, lo que es técnica, no entiende nada o entiende muy poco para ser un comunicador de esa disciplina. La gente, al periodista deportivo, tiene todo el derecho de exigirle que sepa un poco más que el hincha común.
 
¿Cree entonces que el periodista deportivo es menospreciado con relación a otra rama del periodismo?
No creo que sea menospreciado, fijate que al periodista deportivo toda la gente lo conoce, le habla y a los otros muchachos, que serán más cultos que algunos de nosotros (los periodistas deportivos) no los juna ni la vieja. Muchas veces pasa que el que escucha deportes es hincha de un equipo, entonces empieza a formar en sus ideas respecto al periodista y automáticamente cree que puede ser hincha de tal o cual club. Hay hinchas de un club que piensa que el conductor o el comentarista son de contra, sin tener la certeza, y por esa razón los critican. Aunque es verdad que algunos no tienen el grado de objetividad debido y se deschaban enseguida.
 
Pero no existe un grado de objetividad absoluto…
Es cierto, pero cuando un periodista va a ver un torneo entero a Racing, por ejemplo, a los adversarios los ve dos veces nada más, ¿qué grado de objetividad puede tener? ¿Conoce al rival de la misma manera que a los jugadores de Racing para juzgarlos objetivamente? No, no pueden. Podrá saber cuantos tacos tiró Giovanni Moreno pero no podrá saber cuantos tacos tiró Sperdutti de Newell´s, por que lo vio una o dos veces. La objetividad significa tener un grado de conocimiento equiparable, aproximado, porque si no, no existe la objetividad. El tema es tratar de neutralizar la objetividad. En mi caso y con toda sinceridad, estoy convencido que lo he logrado y sé de otros compañeros que también lo han hecho, aunque no todos.
 
¿Incorporaría la tecnología al fútbol o hay que seguir conviviendo con los errores? Más aún después de lo sucedido en el último Mundial.
Me inclino por la tecnología, creo que hoy es indispensable con el grado de popularidad y amplitud con la que se vive el fútbol, además por la cantidad de dinero que se maneja en el deporte. El fútbol es de origen inglés y el básquet americano, ¿no es cierto? La idiosincrasia de los pueblos marca que los ingleses son más conservadores. El fútbol, como producto y desarrollo básico en Gran Bretaña, sigue teniendo las características conservadoras. El básquet cambia de reglamento cada cuatro años o cada vez que se realiza un congreso, en cambio, en el fútbol recién en los últimos 20 años ha empezado a cambiar por la consecuencia de una modalidad de vida que le reclama cambios para no perder el negocio que tenía. Si no cambia, la gente se aburre y empieza a ver otros deportes. Desde 1925 hasta 1980 prácticamente no cambió el reglamento y los que se hicieron fueron por lo demanda del negocio del fútbol. Esa tendencia conservadora ancestral es la que impide que entre la tecnología, por eso todavía no se entiende, con lo que mueve un Campeonato Mundial, que haya que depender del error de un ser humano  y determinar si una jugada es gol o no, con el significado que tiene un gol en estos tiempos.
 
¿Qué tipo de tecnología incorporaría?
La cámara en los arcos o los chips en la pelota. Los ingleses sostienen que el fútbol se nutre de los errores y no están tan equivocados porque eso es también lo que hace al deporte más interesante. Si fuera perfecto, se perdería esa mística que tiene el fútbol. Se dice que el error es parte del juego y por eso no debería entrar la tecnología. Poner un árbitro atrás de los arcos también correría el riesgo de una equivocación.
 
¿Está de acuerdo con el Fútbol para Todos?
Estoy de acuerdo en que todas las expresiones populares, y el fútbol más que todas, puedan llegar sin limitaciones a un pueblo que tiene al fútbol como a una de las mayores satisfacciones, de los mejores sabores. Me parece bien que cualquier persona sin necesidad de tener que pagar un canon, pueda verlo gratis. Ahora, lo que no me gusta, de parte de los comentaristas, es el permanente cuestionamiento a los árbitros porque explican, porque enseñan, porque ayudan, es de un temperamento facista, como si el árbitro dejara de ser un ser humano. Por eso me sorprende que en una emisión estatal se recuerden (en los entretiempos) cosas que nada tienen que ver con la sociedad argentina.
 
¿Cómo se define políticamente?
Soy un hombre de izquierda. He militado en el Partido Socialista de pibe, después dejé la militancia activa partidista, no así la militancia ideológica. Soy de izquierda con conceptos muy firmes y dispuesto a conversar con cualquier otro el por qué soy de izquierda. De un equipo de fútbol se nace pero la ideología la elegí yo, la formé yo y no tendría ningún problema el día de mañana en cambiar si me demuestran que estoy equivocado.
*Redacción Alerta Militante
 
 
 
¿Por qué moño y no corbata?
Moño empecé a usar en la década del ´50 y aunque no usaba siempre, en aquel entonces no era una cosa rara como es ahora porque había otros tipos que también usaban moño, hoy somos dos o tres. Un buen día, a los 18 años, empecé a usar moño y nunca más use corbata. A la moda no le doy bola, la moda soy yo.
 
¿Cuántos moños tiene?
Más de 2… (risas). Tengo más de 200 moños.

 

                                                                                                                                                                                              

 

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