El debate sobre el adoquinado en el Casco Histórico

En febrero una cuadrilla de operarios de una empresa contratada por el Gobierno porteño, levantó el empedrado de la calle Carlos Calvo entre el 200 y 300. Oscar Teso vecino del barrio de San Telmo, presentó un amparo con el asesoramiento de la Defensoría General de la Ciudad que desde octubre de 2012 cuenta con una Unidad Especial Temática de Patrimonio Histórico. La presentación judicial y sus vericuetos administrativos demoraron varias semanas y la orden de suspender las obras llegó después de levantado el adoquinado y realizado el hormigón. Semanas atrás un grupo de vecinos participó de una charla debate para “conversar, discutir y pensar sobre el Adoquinado”. Alerta Militante entrevistó al Arquitecto Carlos Blanco (Basta de Demoler) uno de los panelistas del encuentro convocado por el espacio cultural “Los Chisperos” en la vieja Casona de Carlos Calvo 240. Por Gabriel Santagata

Repasemos. ¿Cuáles son las normas que regulan el Casco Histórico porteño?

El Código de Planeamiento Urbano que está por encima de las leyes y normas particulares tiene un apartado dedicado a las Áreas de Protección Histórica. El Casco Histórico pertenece al sector denominado APH 1 (Área de Protección Histórica) Allí se encuentran las normas y criterios para regular las intervenciones sobre el área patrimonial. En estos principios de regulación normativos basamos nuestra presentación ante la justicia, y nuestro constante accionar en defensa de los derechos de incidencia colectiva, como lo son aquellos que regulan el patrimonio cultural de los argentinos.

No sos abogado pero con las múltiples presentaciones judiciales de Basta de Demoler, sin dudas habrás aprendido a la fuerza. En verba lo mas accesible posible ¿Cuál es el estado de situación a partir de la presentación del amparo del vecino Oscar Teso? 

A la fecha tenemos que técnicamente se define como un amparo. Esta medida -la Cautelar de Carlos Calvo- está en la Cámara (órgano de alzada de la justicia) con un pedido de “conexidad” con la presentada por Basta de Demoler en la calle Bolívar (NR:Obras también frenadas frente a la Iglesia San Ignacio de Loyola en Bolívar al 200)  Esta solicitud se debe a la necesidad de considerar al Casco Histórico como una unidad indivisible. Las obras que se realizan solo en una calle como es Carlos Calvo, impactan sobre el área en su conjunto, por lo tanto el bien patrimonial afectado es la totalidad de la superficie del mismo. Ante este criterio es que pretendemos como ONG que la justicia lo avale. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires suspendió de manera preventiva las obras en el sector que comprende al Colegio Nacional Buenos Aires y a la Iglesia San Ignacio, dos monumentos nacionales de carácter emblemático.

Hace meses, en el caso de la Calle Carlos Calvo y en Bolívar (200) que las obras están suspendidas, con los trastornos que eso significa para cientos de familias que habitan la zona.

Son los tiempos, a veces prolongados en relación con la vida cotidiana de los vecinos, que se toma la justicia para evaluar esta solicitud de “conexidad”, ya que la misma resolvería como antecedente y valor de jurisprudencia un tema esencial; una cuestión de fondo como la que comentamos anteriormente: cualquier intervención parcial por parte del estado y/o privado en un sector del Casco Histórico, impacta sobre la totalidad del mismo. De allí la importancia del aval de la justicia a esta solicitud.

“Cuando se arrancó la obra de Carlos Calvo (200 al 300) no tenían carteles, que son obligatorios de presentar por parte de las empresas constructoras”

 Un joven vecino (Balcarce al 1000) que participó en la charla felicitó a Teso por su compromiso para con la defensa del patrimonio histórico pero le recordó que cuando la zona en cuestión estaban asfaltadas (años 2000) él vivía mejor y las calles no se inundaban. No es el caso, pero el debate entre los propios vecinos puede desnaturalizarse de no mediar una solución en un futuro no muy lejano.

El de San Telmo es un Casco Histórico definido como “vivo” de acuerdo a los estándares de la UNESCO, que es donde los vecinos se alimentan, viven, trabajan, y duermen. Se define en contraposición a los Cascos Históricos Museos, que son montajes escenográficos para la industria turística, tal como se ha transformado lo que hoy conocemos como “Caminito”, en La Boca. El Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires no es solamente una jurisdicción plena de los porteños, ni de los vecinos de San Telmo…es de los argentinos, y por lo tanto este “comodato” otorgado por la Nación cuando se federalizó la ciudad, regula los bienes patrimoniales que nos constituyeron como país. Solo tenemos la responsabilidad de la guarda de los mismos, que heredamos de nuestros antepasados, al efecto de transmitirlos a las generaciones futuras; esto es un mandato constitucional que tenemos como sociedad y el mismo se basa en que “la comunidad de la ciudad de Buenos Aires tiene la obligación de tutelar lo propio, pensándolo como parte de la Nación, ya que esta se lo ha otorgado en guarda”.

Desde el gobierno porteño aseguran que el plan oficial no es eliminar el adoquinado sino rehacerlo reemplazando los que están en mal estado, construir cordones y cunetas de hormigón para que escurra mejor el agua.

Es una visión puramente empresaria, mas propia de la patria contratista de cómo debe ser el adoquinado. El pliego de obras no incorpora la variable patrimonial, esta pensado como si por las calles de San Telmo pasan camiones de gran porte, sobredimensionado de manera de poder facturar obras viales de gran volumen y costos. El prototipo de calle que se está ejecutando en Carlos Calvo es para decirlo de alguna manera novedoso. Son dos calles superpuestas, una de estructura de hormigón armado, que es una losa realizada a una profundidad de 40 cm para luego asentar arriba, la calle de adoquines. Se intentan consolidar determinadas estéticas como valores simbólicos del progreso, el prototipo del cordón cuneta es ideal para al empresa, por su bajo costo y el rinde volumétrico en la certificación mensual en metros lineales del mismo. La excusa de escurrir el agua, es insostenible como argumento racional, estas obras están impermeabilizando toda la superficie de absorción, que a través de las juntas de los empedrados permitían ralentizar el caudal del agua de lluvia, así como el escurrimiento de los pluviales hacia las bocas de tormenta y alcantarillas. En el caso de las calles con arbolado público de alineamiento -Chile y Balcarce, por ejemplo- generan patologías por impedimento del desarrollo de las raíces y falta de humedad en la tierra.

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“El Casco Histórico no es solamente una jurisdicción plena de los porteños, ni de los vecinos de San Telmo…es de los argentinos”

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¿De prosperar favorablemente la presentación judicial presentada por Teso se puede revertir lo actuado hasta ahora?

Se puede volver al estado anterior. Esto se denomina restitución al original, teniendo los materiales y cumpliendo a rajatabla los protocolos de la UNESCO ante el daño por mala praxis al patrimonio. Se compacta la tosca de tierra colorada, se apisona la arena en una capa de 15 cm y se vuelven a colocar los adoquines. Se los sella con una lechada de arena y cal. La resolución de fondo la tiene que dar la cámara, la justicia debe implementar el protocolo de restitución al original. El funcionario que autorizó la obra, el que la aprobó, debe manifestar sus argumentos ante una eventual aplicación de la figura penal por mal desempeño de funcionario público.

¿Las empresas afectadas a las obras, cumplieron con las normativas que regulan este tipo de emprendimientos?

Cuando se arrancó la obra de Carlos Calvo no tenían carteles, que son obligatorios de presentar por parte de las empresas constructoras. Si ocurría un imprevisto o un accidente vial, no había responsabilidades civiles del privado; serían todos juicios contra el gobierno. Total pagamos todos. Esta misma mecánica se repitió en el Metrobus de la Av 9 de Julio. A las empresas se las contrata por obras parciales, por rubro, y no por una obra total (una el hormigón, otra el mobiliario urbano, otra el asfalto) eso permite ocultar el presupuesto final e introducir la figura de la emergencia o que se maneje con cajas especiales para evitar la licitación pública. La conclusión es que se implementa este formato político-técnico de las obras que de alguna manera invisibilizan todo aquello que se quiere ocultar, se evita de manera aviesa la transparencia de la gestión del estado.

Se evidencia cierta confusión de los vecinos acerca de la pertinencia de las obras y en caso de considerarlas perjuiciosas, no saben donde denunciarlas. Durante tu exposición afirmaste que esto se debe a una estrategia con aval de GCABA que denominaste “Foquismo Empresario”.

Lo que hoy soportan los porteños como una falta de estado, se visualiza como una “desregulación” a medida, que va en contra del interés colectivo y a favor de los intereses facciosos. Por eso los vecinos no saben a quien recurrir…vamos a la comuna (NR: Junta Comunal -Uruguay 740), a los Consejos Consultivos y finalmente a la justicia. La gestión del ejecutivo de la ciudad, tiene varios frentes abiertos de obras parciales, dispersos por toda la ciudad, generalmente sin carteles de obras, ni expedientes de licitación pública, por lo que resulta difícil rastrear el organismo responsable y si el mismo cumple las normativas, misiones y funciones para realizar tales trabajos. Esto forma parte de una estrategia deliberada de ocultamiento de costos, de adjudicar precios finales de obras, que no se terminan en ese rubro que se está ejecutando. Cuando la justicia dicta un amparo, hay costos improductivos que las empresas cobran y le facturan al estado, ya que fueron contratadas para determinada obra, que por cuestiones “administrativas” no pudo desarrollar y por lo tanto siguen corriendo los seguros, el obrador con su sereno y seguridad, el alquiler y/o inmovilización de las máquinas, etc. Todo esto se sigue facturando a fin de mes. Ergo, podemos afirmar que los empresarios están chochos con este formato que el gobierno implementa.

¿Cuál es en definitiva el modelo de Casco Histórico que propone el Gobierno porteño?

El modelo es de la peatonal de la calle Perú frente a la legislatura porteña. Este prototipo se pudo implementar en su momento porque era un pequeño sector y las ONG vinculadas al patrimonio no tenían todavía, una doctrina apropiada de como debería tratarse el espacio público, y las calles que atraviesan un área de tejido patrimonial emblemático como el del APH 1. La aplicación de este modelo de peatonalización se realizó de manera acrítica, es parte de la estética globalizada, un fragmento mas de la escenografía universal para el turismo que no tiene en cuenta que lo que nos diferencia es lo que nos da identidad como pueblo, y ese es el valor agregado que tenemos como sociedad, y es el que vienen a conocer nuestros visitantes. Otro error al que induce este “modelo”, es la percepción de los jóvenes contemporáneos a estas realizaciones, con lo que se denomina técnicamente como “falso histórico”, ya que estas obras nos proponen, lajas y pórfidos patagónicos, cordones de veredas y calles niveladas, mobiliario y equipamiento urbano poco respetuoso de nuestra historia, donde en realidad lo colonial, o lo originario, parece ser esto que se implementó como modelo prestigioso globalizado. Un capítulo aparte es el mantenimiento y limpieza de las zanjas ocultas por las rejillas metálicas, todo un despropósito en relación a la higiene y seguridad de los vecinos. Vale precisar que ciudades europeas que habían implementado este modelo, están volviendo a adoquinar sus calles y abrir las zanjas y alcantarillas….

¿Cuál es modelo nacional o internacional de Casco Histórico que mejor sienta para el caso porteño?

Podemos sintetizarlo así: el tema del patrimonio tangible e intangible como simbólico, es hoy un espacio de disputa del poder concreto, que es tanto el político como el ideológico. Estamos ante una confrontación entre aquellos que se embanderan con el progreso que viene de la mano de la globalización, la corporación política-empresaria, los grandes grupos de inversores institucionales privados por un lado; y por otro de aquellos que pretendemos mantener la memoria e identidad de lo local, de los pueblos que construyeron una unidad geográfica indivisible, una nación. Es la manera que entendemos de cómo debemos integrarnos al mundo globalizado y de transmitir el patrimonio heredado a las generaciones que nos sucedan.

Un asistente al encuentro propuso a los presentes organizar una convocatoria para arreglar la calle Carlos Calvo entre los propios vecinos.

Democracia participativa fue lo que no existió. Esto no pasaba si la Dirección General del Casco Histórico hubiera implementado el programa de gestión asociada con los vecinos, tal como lo define la norma en el Plan de Manejo de Casco Histórico, que es el instrumento apropiado donde se consensúa entre la visión parcial y la general; lo individual y lo colectivo, lo privada y lo público. Es la manera más democrática de armonizar la parte y el todo, con la plena sinergia social que legitiman las intervenciones de esta magnitud. Es una deuda que tenemos como sociedad, ya que la comuna hoy está dedicada a otra cosa, y debería ser el principal actor en este tipo de acciones.-

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Aquitecto Carlos Blanco Arquitecto:  Profesor Adjunto FADU – UBA / JTP FAU – UNLP. Ganador Premio SCA / CPAU Bienal de Arquitectura 2004. Edificio “Pescadito”  CMD. Categoría Reciclaje. 1º Premio Concurso Nacional de Anteproyectos para la adecuación de la sede del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo de la Ciudad de Buenos Aires. 2º Premio Concurso Nacional para el Desarrollo del Plan Maestro en Playa Ferroviaria Caballito. Año 2013. Auditoría General del GCBA. Asesor de Gabinete. Área Arquitectura del Centro Metropolitano de Diseño. Secretaria de Planeamiento. Asesor de Gabinete. Miembro CD de la ONG, Basta de Demoler. 

 

 

 

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